sábado, 13 de enero de 2024

los haikus están escribiendo un largo poema

 


Decirte en los labios el color de un deseo suelto.

El rojo fuego de la pasión en el frío.

Sobre tu piel dejé mis caricias olvidadas.

Escrita está esa palabra que nadie robará.






viernes, 5 de enero de 2024

Lo bueno si breve

 

 

  

“Tener que convivir con ratones, me pareció en el primer momento el único defecto de este sótano, donde no pago alquiler. Ahora advierto que estos animales no son terribles: sino discretos. En resumidas cuentas son preferibles a las moscas, que abundan tanto en las casas más lujosas de Buenos Aires.”  Silvina Ocampo

 

De vez en cuando pasea por el jardín del vecino o se tira en el portón atando cabos. Tal vez espera como un fantasma acribillado de realidades, sangrando su luz. Otras veces disfrazadas de circunstancia repetidamente son eternidades. Y todas las veces que se odió y amó, como cuando el gato enfermó, o la puerta se cerró detrás y alguien entró a la vez..

 

Efímero ya tiene la caja de bombones con monedas, y los billetes recién salidos de la nursery. Se suelta el pelo y se invita a pasear sin levantar pasajeros. Momento glorioso, como cruzar el semáforo al filo con el corazón de la taquicardia en la mano. Pero vuelve a pasar: La mano temblorosa, el ceño fruncido, el auto quieto en Uriburu Y Sarmiento. (Su pasajero frecuente bajará como siempre demorado, aunque la asistencia perfecta lo ajusticie en esa esquina.) Efímero que maneja los instantes de una ciudad casi dormida, despierto, sabe que la guantera aguanta, pero saca igual uno por uno los cassettes de Cacho y El Gitano, tira fuera papelitos de peajes, de facturas, teléfonos anónimos, etiquetas, dos cartas de amor viejo y acomoda su cepillo de dientes con el dentífrico. Ahora sí, el pasajero da su infalible clave “Santa Fé” y arranca el auto con maniobra de atleta.

 

Algunas veces Efímero cena con compañeros de ruta, la que une antes con ahora, y seca el puño del dolor en el mantel de papel, mientras la morcilla se enfría. Tiene un extenso decálogo de pasiones: sí mataras al colectivero que te encierra, sí desearas el pasajero de tu prójimo. Y los días le suceden, como le sucede la alergia al gato cuando entra a la casa a través de esa puerta verde chiquita parecida a la entrada de un enano sin cuento. Por detrás de la puerta una escoba estacada le deja la tranquilidad de saber que cualquier visita se irá en breve. Tiene también un baño a medida y una cocina despejada de comida. El patio es una silla y la cama todo su cuarto. Más allá la única ventana abierta ahora que es verano, y sus pies pateando al gato.

 

Pero desde el auto, invariablemente él sentado, como en la butaca de un cine mirando la realidad pasar: el policía detenido en el escote cruzando Corrientes, la moto sospechosa, esa pareja ardiente en la puerta. Y en Libertad, la mano le tiembla, entonces Efímero frenará bruscamente con el ceño fruncido, bajará, abrirá el baúl. Efímero colocará la caja de vino a la derecha, después a la izquierda, al centro, el matafuego más arriba, más adelante, los trapos sucios en el cordón de la vereda, el mosquitero ahí, y sellará su dedicación con un ruido agresivo al bajar la tapa, sin importarle el pasajero que le está esculpiendo una queja merecida. 

 

Mientras Efímero me mira, digo, se está yendo, se va, sube a un auto que avanza, toma su propio taxi y se lleva con él lejos. Efímero corre sin pies, tantas veces, tantas calles, tantos bares, y desde el mismo campo concentrado. Efímero lee las miradas y entiende el futuro. Ahora ella se encuentra con Manuel y mañana va al psicólogo sin antes decirle que fue un día difícil, porque el calor, pero Efímero sabe que no es el calor, sino el amor incomprendido que le quita las ganas de vivir, señorita, aunque no me lo diga, pero con esa sonrisa, déjese de joder, mire, yo me separé hace cinco años y aquí me tiene, cuando quiero estar con alguien, ahí está, y después me las arreglo solito, bien solito y así estoy muy bien.

 

Pero sabemos que le tiemblan las manos cada vez más y el ceño se le frunce, y en medio de un viaje acomoda el sillón trasero y el de adelante más atrás aunque le corte las piernas al próximo transeúnte arrepentido. Efímero debía pagar el alquiler hace dos días y tiene un sobre cerrado guardado en el colchón hace tres. Todo puede esperar ahora que lo llevan a Ezeiza con una maleta discreta que no ensucia el baúl. El baúl lleno de la ropa de verano que guardó para hacer lugar en el placard. Harta coincidencia de la atmósfera con la estación del tren del año merecida cuando tiene que cambiarse la camisa transpirada.

 

Le ocurrió una vez, una tarde oscura de lluvia arremetida, el colchón tenía un imán, el resorte todavía no asomaba la cabeza como un periscopio de los sueños enterrados bajo sábanas y Efímero, aún sabiendo que el dinero no abundaba en su chanchito de la buena suerte, continuó la siesta más allá de la hora. Pero le ocurrió una vez. Ahora está en el sur de la costanera, tirando piedritas, en realidad, pedacitos de vereda, al río, queriendo hacer sapitos porteños en vano, mientras las puertas del auto abiertas le dejan escuchar la radio. Efímero ahora se sienta en el asiento trasero apoya la espalda y descansa viendo el horizonte como puede. Despierta y un amanecer rojizo le llena los ojos de lágrimas. Sabe que lo están esperando en Uriburu y Sarmiento hace cinco minutos, se enjuaga la cara, cambia la camisa por una remera y arranca el auto después de conseguir un café en el puesto de enfrente.

 

Fue otro día cuando el auto se acercó a la vereda para frenar tempestivamente por una mujer intrigante. Y abril sería el mes de su vida, por que  ella, Avril, no hablaba, Efímero le miraba el brillo de los ojos por el espejito, un brillo inusual, y llegaron a la puerta de una casa, y era su casa, y él consultó el horóscopo de la borra del café turco en el bar griego y entendió que esa figura negra en la taza tiene un aura blanco y está parada frente a una figura negra con puntitos grises, es él, tembloroso, dejando la taza en la mesa y yéndose.

 

Efímero ahora que es tarde no vuelve, se queda probando sapitos de nuevo, duerme, ya no le asombra el amanecer igual al de ayer y antes de ayer y antes de antes de ayer. Efímero toma el café de enfrente en el auto, se lava la cara para arrancar a su rutina de realidad pasándole frente a los ojos abiertos, reflejados en el vidrio, en el espejo, en el plato de metal donde come su ensalada, en el cuchillo que se llevó de la casa, en el vaso durex, en la bandeja por si quiere apoyarlo todo y sentirse más cómodo en el living o mejor dicho en el comedor que ahora se transforma en el living del café de sobremesa y el amigo que se acerca a sentarse al lado, para convidarle un fernet, para decirle que no puede vivir en el auto, que tiene una casa, que doña Marta lo está buscando para que le pague el alquiler, pero no, Efímero se quema la mano con el café y la mueve, pero ya no le tiembla, ves, la domina, como domina todo, donde quiera ir cuando quiera ir con quiera ir, así soy yo, libre, bien libre, joder.




 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

miércoles, 29 de noviembre de 2023

PERINOLO

 


Supe que era él cuando lo vi. Giraba como un trompo y se miraba la espalda. Quise detenerlo pero fue inútil, me atreví a decirle que la tierra para, que las estrellas se congelan en su tiempo confuso también, pero me dijo que todo continúa siempre, que detrás de un horizonte hay otro horizonte esperando y que si amanece, anochece, y que si llueve la nube se corre y el rayo pasa como una furia a romper esa casa, ves, donde los campesinos riegan la cosecha que crece porque llueve, y yo giro porque giro.


Supe que era él pero sus ojos se perdían, tuve que correrlo de costado mientras seguía dando vueltas y los nenes que jugaban en los toboganes y las hamacas hicieron una ronda para aplaudirnos. Ya estaba cansada de correr alrededor pero era la única forma de hablarle, pensé en los perros que giran para morderse la cola y que quizá darle mi mano para que me mordiera lo tranquilizaría, pero la besó, por un instante paró su violenta gira e hizo una reverencia.

 

Supe que era él cuando quise abrazarlo y me quedé con las manos abiertas chocadas contra su cuerpo que siguió de largo, pensé que no podía ser eterna esa marcha en el lugar, que en algún momento se rendiría como una perinola al caer con una de sus caras del juego, diciendo todos toman o nadie pierde, cuando le dije que un Perinolo tiene pocos años de vida me miró, le dije que me diera una de sus caras para saber quien era, que perdía el rostro en cada vuelta, que sus ojos eran una foto movida, entonces dio un salto frente a mi y me acarició la mejilla, entonces supe que yo sólo quería interferir en un destino ya marcado, en un destino que no va en línea recta hasta un final, en un destino que es un espiral, que no avanza ni retrocede, que da vueltas, y en cada vuelta todo recomienza.

 

Supe que era él cuando me dijo, no hay futuro ni pasado, sino esta tierra que gira como yo y que no me suelta, soy la manzana que cayó en la gravedad y nadie la levantó del piso, pero rodó pendiente abajo, soy el muñeco de una vidriera que llama la atención para que los que caminan rápido se paren a verme, soy la violenta resistencia de la muerte cuyo piano en la cabeza no me puede alcanzar, soy quien nunca cruza la calle, ni enamora a una dama, o sí, y me tiró un pétalo que sacó del bolsillo.

 

Y supe que era él porque las hojas de otoño no paraban de caer hasta que se tropezó y cayó en el colchón de hojas mirando el cielo con las manos abiertas, me acosté a su lado y ahora veíamos el movimiento de las nubes riéndonos y descubrimos la cara de una oveja, un avestruz, nos fundimos en un beso eterno que paralizó la tierra y con ella nuestros corazones, morimos, literalmente morimos de amor, de agotamiento, juntos, y los caballitos blancos de la calesita de la plaza nos llevaron al cielo, sin escalas.

 

 

 

 


miércoles, 1 de noviembre de 2023

cuando cae la noche nos mecemos en sueños

 


Haría un pozo de armas

una montaña de cunas

hay quien prefiere monedas

déjame sentir la paz de los soldados

que vuelven

el tanque que no entró

al territorio

el fusilamiento

de abrazos



 


jueves, 28 de septiembre de 2023

Noticiero

 


Tenemos sed del espanto ajeno

Pescadores de pecados somos



viernes, 15 de septiembre de 2023

A LOS TREINTA AÑOS: UNA CONVERSACIÓN CON EMILY BERRY Y RAYMOND CARVER - poema de RAMONA DE JESÚS escuchado en ALCANZA RADIO

 

miedo a fumar sentada en el alféizar hasta que rompa el alba

a que nadie abra la puerta

miedo a las resoluciones del domingo en la noche

al acatamiento de planchar las sábanas

miedo a las palabras en lugares adecuados

a una felicidad demasiado ordenada

a la pregunta: ¿por qué me tiemblan las manos?

a su respuesta en estas sábanas

miedo al no que antecede al apocalipsis

la risa de los niños

las listas

los supermercados

miedo a amar la herida

miedo a huir o a quedarme

a despertarme con la boca seca

y dar pedir negar —o de cualquier otra manera— necesitar ayuda

miedo a vacilar frente al pescuezo del gallo

corrijo: del lector

corrijo: del diablo

miedo a reencarnar en las historias

miedo al escribirlas

entonces

miedo al ocio

a los gritos sordos

las compañías telefónicas

las ambulancias

los pasillos oscuros

a los adverbios

miedo a lo que se dice en el tiempo del silencio:

a las canciones en repeat

a la tragedia que desencadena el encuentro

entre un cuchillo sin filo y un tomate duro

miedo a enviar todas las cartas

a los platos que se apilan

los buenos deseos

miedo a cuidar de una mascota

a coleccionar almohadas

a morir con hambre o sin sudor en la frente

y a las duchas de agua tibia

la ironía

la pirotecnia

las definiciones

miedo a la unidad de flujo luminoso del sistema internacional

que equivale al flujo luminoso emitido por una fuente

puntual uniforme situada en el vértice de un ángulo sólido de

1 estereorradián y cuya intensidad es 1 candela


Ramona de Jesús, del libro Dos metros cuadrados de piel 

miércoles, 30 de agosto de 2023

Contigo


 

El amor trama

 

A un paso del baile interminable que convoca esta música que iniciaste. A un tramo de empezar a volar para verte de lejos. A un segundo del mundo reiniciándose para volver a empezar. A nada de tus labios si me lees en voz alta. A centímetros del silencio que ahoga el grito.

 

Saber que la puerta que abrí me lleva a un camino de rosas que no se marchitan, como yo, con la margarita deshojada en las manos, esperando que me quieran para salir a jugar con el fuego de un incienso que prendo sin saber rezar.

 

Siempre sabré leer lo que callas, en tus ojos. Sabré esperarte como las manecillas del reloj parado en el living. Sabré que no hay mal en el deseo ni en el bocado glorioso de tu cuerpo dormido hasta tarde. Entonces presiento que no hay escapatoria, que el amor trama.




 


lunes, 21 de agosto de 2023

hallazgo




soy una cruzada en el mar
un cascabel del diablo 
alguna perdida piedra de su sombra
varios cigarrillos que ahora son ceniza
el corazón de un dios que late
al compás de su canción









Patria

 


Escribir como acto voluntario contra la muerte. En paz descansan los que provocaron la guerra también.

Me desbasta el hambre, la humillación de los que menos tienen, el horror de la represión. La justicia actúa todas las noches, en un teatro distinto, y siempre a sala vacía.

Mi tiranía consiste en ver con los ojos desnudos, la realidad. Hacerle el amor a los mártires en sus cajones. Y volver a casa aliviada por haber tenido un gran día.




domingo, 20 de agosto de 2023

me sumerjo


 

19 de agosto

 


un caleidoscopio

una venganza de los sentidos

merece que rece y sin embargo

hay un arsenal de dioses crispados del otro lado de la villa

y no soy el diablo que va a salvar tu vida

pero me parezco

 

no encuentro el disfraz de mi misma

no hay vida en el barro ni en mi costilla

que tus ojos se cierren en el próximo renglón

que tu cuerpo caiga sobre la luz blanca

sin velos el alma mira mejor

sin palabras el silencio sabe lo que dice

 



martes, 13 de junio de 2023

13 de junio

 


escribir a la nada el todo y sentarse a ver el infinito, escribir como quien camina y sube una montaña de palabras, saber que las horas son olas y que el mar nos espera


escribir como la Maja, desnuda y verte sonreír escribir para alguien que entiende y echar a correr saber que las horas son las olas del tiempo parado en tu puerta



viernes, 19 de mayo de 2023

Soledad

 


Es una cruci ficción, una caricia en lágrima, sombras blancas, ceniza, la noche contra el piso, cierto desierto, un beso a contraluz que se estrella contra un bostezo de cemento, uno mismo que se apiada de uno mismo, y de otro que se apiada de sí mismo. La soledad es una edad que envejece aunque no pasen los años, es una antorcha de libertad triste con el fuego apenas encendido, la esquina vacía, el vaso lleno, un verbo anclado en la primera persona. Tantas veces la demora, o la diáspora, el entrecejo fruncido, una flor que se seca el daño en la entrepierna. Es la víspera del tu en mi, y de él en vos, con el estupor en los labios.



ola

 


Profundidad que se mece en cuna de tierra, el mar, avistado desde el vuelo repentino de un ave solitaria.



7

 


Mañana, subiré las escalinatas del observatorio de Moebius para divisar desde su altura el color verdadero de la esperanza. Para manchar el cielo con las nubes de un día nuevo. Para seguir probando en el laboratorio de los astros, las distancias necesarias entre mundos desconocidos. Y en ese ardor de la tarde cercana al sol, correré el velo como un telón cerrado que intenta torpemente amedrentarme. En el observatorio encontraré el espejo de mi alma enfocando sabiamente a una galaxia cercana, testigo del vértigo padecido en masa sobre la superficie terrestre. En un mapa inconcluso de un universo que nunca acaba, trazaré el recorrido de una órbita desconocida para llegar al tesoro que un pirata del espacio escondió. 



domingo, 14 de mayo de 2023

Y morirme contigo si te matas!



Algo nace, se mece entre los labios, una voz que se empaña contra el vidrio y escribe en el silencio; aquí no hay voces, hay  miradas, pupilas abiertas con un sueño dormido hasta tarde, los ojos de la palabra puestos en un papel convaleciente; sobre el vértice cayó la gota de la tinta, de la vida, sangró el capullo abierto de una idea venida del mundo del adiós; aquí hay un alma que se siente vista mientras habla sobre la luz que te toca en secreto.