domingo, 26 de julio de 2020

Esa es tu pena de Olga Orozco



Esa es tu pena.
Tiene la forma de un cristal de nieve que no podría existir si no existieras
y el perfume del viento que acarició el plumaje de los atardeceres que no
[vuelven.

Colócala a la altura de tus ojos
y mira cómo irradia con un fulgor azul de fondo de leyenda,
o rojizo, como vitral de insomnio ensangrentado por el adiós de los amantes,
o dorado, semejante a un letárgico brebaje que sorbieron los ángeles.
Si observas al trasluz verás pasar el mundo rodando en una lágrima.
Al respirar exhala la preciosa nostalgia que te envuelve,
un vaho entretejido de perdón y lamentos que te convierte en reina del reverso
[del cielo.
Cuando la soplas crece como si devorara la íntima sustancia de una llama
y se retrae como ciertas flores si la roza cualquier sombra extranjera.
No la dejes caer ni la sometas al hambre ni al veneno:
sólo conseguirías la multiplicación, un erial, la bastarda maleza en vez de olvido.
Porque tu pena es única, indeleble y tiñe de imposible cuanto miras.
No hallarás otra igual, aunque te internes bajo un sol cruel entre columnas rotas,
aunque te asuma el mármol a las puertas de un nuevo paraíso prometido.
No permitas entonces que a solas la disuelva la costumbre,
no la gastes con nadie.
Apriétala contra tu corazón igual que una reliquia salvada del naufragio:
sepúltala en tu pecho hasta el final;
hasta la empuñadura.


Olga Orozco

sábado, 11 de julio de 2020

Trapecio de Laura Yasan



al encuentro de qué me precipito
cuando salgo a buscarte
¿acaso intentaría deshabitar la historia
cambiar su decorado de pensión
donde una nena juega con su bebé de carne
a ser mamá de una muñeca?
¿acaso forzaría la visión de ese invierno
cuando aprendí a colgarme del trapecio
y la única red que me esperaba
era el hielo delgado de tu reprobación?
qué habré de reparar cuando te busco
¿no fui estrella en tu circo miserable
no lucí en su tarima mi vestido vulgar
ceñida por tus brazos en un corsé de plomo?
¿no traza el corazón siempre la misma ruta
bajo el sol calcinante del recuerdo?
¿no llego siempre al mismo sitio
ese abismo sin fin donde los hombres vacían sus maletas?
¿no es la propina que se gana en la arena
lo único que brilla en ese pozo
cuando salgo a buscarte?


viernes, 10 de julio de 2020

del taller 2



Te veo la pasión en los ojos y los cierras. No es un invento la pasión, es un grito de auxilio, una despiadada forma de nombrar lo que nadie sabe, secreto de dos voces.
Te leo la pasión en los ojos. No es un invento la pasión, es una manera generosa de entregarse a la piel, un desoír los gestos y ponerse a bailar sobre las ruinas.
La pasión nos inventa un nuevo mundo, glorioso, traficante de abrazos, y renacemos para ser la ceniza de un fuego que nos quema.


miércoles, 1 de julio de 2020

del taller



abrazos que chapotean
en el charco de la tristeza
y corren por el barro
besos sobre la arena movediza del tiempo
suspiros venidos del mundo del adiós
cuanto supimos decir y callar
mundos que se rebelan y cantan
flores que marchitan la inteligencia
mandamientos escritos en la nieve





miércoles, 20 de mayo de 2020

Ausencia



mis palabras abren el mar y cruzo
matan el tiempo y lo resucitan
recogen la cosecha y la reparten
corren horizontes y los alcanzan
con un filo cortan el aire y callo

recorro el silencio con las manos vacías
abro la biblia de tus ojos
las venas de la vida, la sangre de la muerte
ahogo el grito en vino amargo
revelo lo que se rebela

perder es que te vayas sin saber dónde


domingo, 10 de mayo de 2020

como quien bosteza



Escribir sin pasado, deletrear el futuro,
escribir como quien bosteza,
poner sobre las hojas sus palabras,
tropezar con el silencio y seguir;
quizá así seamos un dictado de dios,
quizá de esa forma la muerte,
se vaya a su ataúd blanco,
y no vuelva.

domingo, 26 de abril de 2020

quedate en casa



las cartas marcadas
con las que apuesto
la vida



sábado, 25 de abril de 2020

Con un abrazo - año 2003




Con un abrazo podemos esperar ir al cielo, un punto gramático del movimiento que la proximidad de los sepulcros crea. Dulces días alegran las palabras que los pueblos destruyen. Sucio de amor el olvido permite escuchar la historia, esas reglas que los hombres comunes explican mucho mejor. El destino propio es un mundo distinto siempre y ninguna oración es el ladrillo de la tierra que lucha, que fue a ti con los hechos del ayer.
Diariamente repito un país. Con la sonoridad de los detalles la patria me hospeda mostrándome su casa. Algunas cosas encuentro en la calle, charlas, congresos, dolor, una justicia para tirar la entrada anticipada a la noche. Tengo esta máquina de escribir para ejecutar, y responder despues a la costumbre. 





 

viernes, 24 de abril de 2020

abriéndole la puerta al otoño...


las sombras son lobos a lo lejos



En cada rincón duerme el polvo del tiempo.
No me hagas decir que el mundo ruega,
que llega al otro lado del río.
Los locos usamos cuerdas
para atar el futuro.


miércoles, 22 de abril de 2020

como si el hacha que quiebra hundiera las estrías del alma en la boca de un pez arrepentido...



La luna aúlla.
Las aves tienen frío.
Salgo a la ciudad vacía
y no te encuentro.



jueves, 16 de abril de 2020

Hechizo de cuarentena



Hay un libro escrito de silencios. En él la humanidad parece blanca. Nuestros deseos orientan a los astros. Los santos envejecen guardados en cajones.

Acaricio tu sombra. El paso del tiempo es corto. La espesa bruma en las profundidades del vaso miente. Un final se recuesta en el humo.


miércoles, 25 de marzo de 2020

Agua en las manos




Y fue la noche,
muerte sobre los tejados de Milán,
muerte desde las ventanas de Madrid.

Y fue el día,
la desolación de las ciudades,
el retiro del alma,
soledades acompañadas del agua de tu fuente.

Y fue la tarde,
de la sangre sobre el hombro de los hombres,


su despertar...





jueves, 23 de enero de 2020

Εσείς



Θα ήθελα να μάθω το όνομά σας
Θα ήθελα να μάθω το σώμα σας
και να σε ξεχάσω...



domingo, 12 de enero de 2020

CARTA XXVII




mis palabras abren el mar y cruzo,
recogen la cosecha y la reparten,
matan al tiempo y lo resucitan,
corren horizontes y los alcanzan,
con un filo cortan el silencio y callo...











jueves, 24 de octubre de 2019

La musa de Alejandro Dolina

La musa
ALEJANDRO DOLINA


Los antiguos creían que los artistas no eran sino instrumentos de los dioses. La inteligencia, la destreza, el rigor de los aprendizajes, de poco servían sin la intervención de las musas. Por eso al comienzo de cada canto pedían explícitamente una ayuda sobrenatural, invocando a la diosa:
Canta, diosa, la venganza fatal
de Aquiles de Peleo.
O más recientemente:
Pido a los santos del cielo
que ayuden mi pensamiento.
Sin la diosa, un poeta no era nada. La poesía es en verdad una invocación religiosa a la Musa. Y la recompensa del arte no es otra que la experiencia mágica de dicha y horror que la aparición de la diosa provoca.
Los griegos contaban que las musas eran nueve hermanas, hijas de Zeus, y fruto de otras tantas noches de amor con Mnemósine, que era la personificación de la memoria. Antes que nada eran cantoras. Las convidaban a las grandes fiestas del Olimpo y sus himnos deleitaban a Zeus. Vivían en un bosque sagrado, cercano al monte Helicón. Solían reunirse alrededor de Hipocrene, es decir la Fuente del Caballo, un manantial abierto por Pegaso, al dar sus cascos contra una roca. El agua de aquella fuente favorecía la inspiración poética.
Con el tiempo, cada una de las hermanas vino a tener una función determinada: Calíope se ocupó de la poesía épica; Clío, de la historia; Polimnia, de la pantomima; Euterpe, de la flauta; Terpsícore, de la danza; Erato, de la lírica coral; Melpómene, de la tragedia; Talía de la comedia; Urania, de la astronomía.
En los mitos escandinavos, Odín consiguió hacerse con unos frascos de miel y de sangre fabricados por los enanos y que son el secreto de la poesía. Por eso habla siempre en verso.
La psicología, esa colección de mitos de nuestro tiempo, desmiente la intervención de la diosa y la reemplaza por otros estímulos menos convincentes.
Lo cierto es que el artista siente, a veces, que le dictan o le cantan en el oído. O mejor todavía, siente que una fuerza que le es exterior lo impulsa a cumplir los arduos trabajos del arte. Se trata - es necesario decir - de fuerzas mucho más poderosas que las encarnadas por el ansia de fama, dinero o distinciones.
En rigor, no puede hablarse de placer de la creación artística, porque esta creación no siempre es placentera y la mayoría de las veces está rodeada de unas penurias tales que es necesario un enorme valor para evitar el desaliento.
Algunos deterministas sostienen que - a falta de musa - el artista es el inevitable resultado de las circunstancias sociales, económicas y políticas. Es decir, que examinadas las condiciones de una región en un momento histórico determinado, es posible conjeturar qué clase de obras se acuñarán allí. Así, se ha señalado que la vida pastoril, típica de la Pampa, produjo el Martín Fierro. Borges objeta que esta misma vida pastoril ha sido típica de muchas regiones de América, desde Montana y Oregón hasta Chile, pese a lo cual estos territorios se abstuvieron enérgicamente de redactar El gaucho Martín Fierro. Ciertamente, lo social y lo económico influyen en el arte. Pero es imposible saber de qué modo. El artista puede acompañar a su época o resistirla. Un régimen autoritario puede engendrar un riguroso arte oficial o una indignada rebelión romántica, o cualquier otra cosa.
Durante mucho tiempo me ha gustado creer que el verso perfecto estaba al final de un camino lleno de espantos y pena.
El puente Chinvat de los persas prometía un tránsito fácil para los justos e imposible para los malvados. Este sendero poético que me atreví a imaginar conducía al lugar más glorioso cuanto mayores eran los sufrimientos del camino. Y allí los malvados elegían el camino fácil, el que no llevaba a ninguna parte.
Más tarde, Robert Graves me reveló una verdad: la musa es la mujer que uno ama. El poeta inspirado se conecta con la diosa sólo a través de una mujer en la que ella reside hasta cierto punto. Un poeta verdadero se enamora absolutamente y su amor sincero es para él la encarnación de la musa.
Desventuras de última hora me hicieron ver que tal vez ambas intuiciones son ciertas. El camino difícil es el camino del enamorado y del poeta. Ese camino es el que conduce a la diosa, que es la mujer amada y la única que conoce - o nos hace conocer - la música buscada.

domingo, 13 de octubre de 2019

CARTA XXVI



ésta es la carta que no te escribí...





viernes, 6 de septiembre de 2019

CARTA XXV



resurjo,
por sobre las cenizas,
para abrazar el cielo, 
y cruzar la frontera de tus hombros…