jueves, 21 de junio de 2012

poema hablado II

la piedad desordenada al servicio de los que ordenan ventajas, creando palabras de una palabra, voluntades a medida del miedo, el peso de un método es un mismo y previsible monstruo que nada para ahogarnos en agua bendita…

lunes, 18 de junio de 2012

No quiero decirte

No quiero decirte
que las sombras caminan desnudas,
ni que el mar es siempre otro,
que un ahora es una eternidad,
y el sinsentido un botín.
Si bien porque y porque sí conviven,
juntos se matan y renacen.
Prefiero soñar que liberan al viento
y que esta tarde se humana.

martes, 20 de marzo de 2012

A Borges

Tu sombra leve es una esquina marcada
en la biblioteca del fuego perdido,
en el horizonte que ha gastado su destino;
un gramático frío acusa el tiempo,
entonces tu nombre se destierra,
y declina en versos que repito,
como un ajedrez en la palabra Nilo;
y eres el engaño de la gloria,
la escritura y su vana alegoría,
tu divino goce encerrado en un libro.

jueves, 16 de febrero de 2012

palmas

Rozarás el aliento y continuarás hasta la caricia,
amenazarás con seda bellos monstruos,
caminarás con ilusiones que crecen en las manos
y se arrojan de las palmas al vacío...

viernes, 27 de enero de 2012

sola como las olas

Sentada en el borde de la vida,
la copa llena, el cuerpo vacío,
sola como las olas que se saben acompañadas,
en el cuarto menguante donde duermo sin ti
paciendo sueños…

sábado, 14 de enero de 2012

Narciso

Espejos que ordenan el agua del alma,
miradas que se confunden con reflejos.



como una pluma blanca volando ágil

como una pluma blanca volando ágil, un frac blanco, un sorbo de agua de manantial entre las manos, como la encomienda de la porcelana china de la abuela, el último cajón de la mesada roto, una mañana de resaca, una copa de cristal, como un pasado efímero y un futuro inmediato en la sala de espera, como una ola rompiéndose en la playa, un pez perdido en el acuario, un suspiro, la tempestad luego, el desembarco de Normandía, como el vidrio empañado detrás de la lluvia, un paso que hace dudar al camino, una marioneta abandonada, una serpiente envestida, como un valiente descansando, frágil como la otra cara de la moneda, como el espejo abandonado...

sábado, 7 de enero de 2012

Oda al Mar - Manuel José Quintana (1772-1857)

Calma un momento tus soberbias ondas,
Océano inmortal, y no a mi acento
con eco turbulento
desde tu seno líquido respondas.
Cálmate, y sufre que la vista mía
por tu inquieta llanura
se tienda a su placer. Sonó en mi mente
tu inmenso poderío,
y a las playas remotas de occidente
corrí desde el humilde Manzanares
por contemplar tu gloria,
y adorarte también, Dios de los mares.

Héme en fin junto a ti: tu ardiente espuma
el alto escollo sin cesar blanquea
do entre temor y admiración te miro.
Inquieto centellea
en tu cristal el sol, que al occidente,
de majestad vestido, huye y se esconde.
¿Dónde es tu fin? ¿ En dónde
mis ojos le hallarán? Con pie ligero
tú te tiendes y corres, y llevado
cual en las alas de Aquilón sonante,
mi espíritu anhelante
te sigue al Ecuador, te halla en el Polo,
y endeble desfallece
a tanta inmensidad, ¿te hizo el destino
para ceñir y asegurar la tierra,
o en brazo aterrador hacerle guerra?

¡Ay!, que ese resonante movimiento
me abate el corazón. Yo vi las mieses
agitadas del viento
en los estivos meses,
y dóciles y trémulas llevarse,
y en seco son de su furor quejarse.
Vi el vértigo del polvo, y vi en las selvas,
contrastados también los altos pinos,
sacudirse y bramar; mas no este ciego,
este hervir vividor, estas oleadas
que llegan, huyen, vuelven,
sin cansarse jamás: tiembla la arena
al golpe azotador, y tú rugiendo
revuélveste y sacudes
una vez y otra vez: al ronco estruendo
los ecos ensordecen,
los escollos más altos se estremecen.

martes, 27 de diciembre de 2011

Tardan en encenderse las luces de la noche en los pueblos

Tardan en encenderse las luces de la noche en los pueblos, tardan en venir las alegrías a las ciudades, tarda el tiempo que no te trae de regreso cuando menos tendría que tardarse; tarde desconfío del reloj en la pared de arena, tarde llegan los papeles que naufragaron, tarde se hace para alcanzar el vagón, tarde para cruzar la avenida, tarde para decir adiós. Y de tanta tardanza algún futuro siempre espera.

jueves, 15 de diciembre de 2011

carta

13 de Octubre de 2006


Amor mío:

Hoy no llueve, Fidel Castro está muriendo, Anna Politkovskaya fue asesinada, crece la preocupación por Corea del Norte, los demócratas sueñan con la caída de Bush, el presidente de Bolivia defiende a los mineros, mi piel anhela tu piel. Nada más aterrador ni menos doloroso que esta noticia intransigente. Así sin más. Una entrelinea del diario acontecer en medio del naufragio. Mi piel anhela tu piel, un avión se enclavó en el onceavo aniversario, ellos Irán a matar mientras yo me quedo; hay médanos de vértigo pero estoy en una playa desierta esperando tu orilla.

Hoy no llueve y no es el día o la noche sino este insondable silencio que llegará a quebrarse en tus ojos. El espejismo se desviste lentamente y se acuesta a dormir en mis brazos. Estoy cegándome para verte, con este miedo a la oscuridad, con esta torpeza en los labios. Mi periódico dolor te llegará con la noticia más urgente. Hoy no llueve y no es el día o la noche en que te abrazo. Finjo mi ignorancia, cuento un poco las hojas de un libro que pasa como el tiempo, y suplico lo que no existe a un dios invisible que teje con hilos equivocados destinos inciertos. Mi piel pide tu piel y tiene a cambio este espacio deshabitado en el que vivo.

Dos periodistas alemanes fueron asesinados en Afganistán, quieren la renuncia del premier de Budapest, y nada se desarma en mi guerra. Pueden robarse los cartones de la tierra, pero no hay una torre más alta ni una luna más llena que este anhelo prohibido ahogándose. Y no es el día o la noche, pero puedo seguir porque el recuerdo, porque el sueño, porque sí, contra todo y nada. Es que siempre hay un puente para el río y alguien se pierde en el último bosque; y tantas cosas que son y no son en este anhelo casi enfermo hacia ti.


Sand

martes, 13 de diciembre de 2011

para @jjelitza


A ti que habitas los ojos para que los labios escriban sobre el aliento,
ya no seas el rincón deshabitado de tu cuerpo a la espera,
oculta la desnudez del tiempo que se aparece de pronto,
el poema que grita la partida anticipada de todo lo que
ha logrado llegar a su destino,
seamos el camino cuando apenas empieza.

lunes, 21 de noviembre de 2011

el misterio suele morir entre las ruinas

el misterio suele morir entre las ruinas,
pero los espejos son eternos,
toman nuestra conciencia
y muerden a Dios con confianza,
fingen olvido, cruzan futuros,
tienen hijos sin tierra,
lágrimas que gritan en los ojos,
secretos que ordena el fuego y
ocultan la voz de tus ojos en los míos...

viernes, 4 de noviembre de 2011

Con un abrazo podemos esperar ir al cielo

Con un abrazo podemos esperar ir al cielo, un acto gramático que la proximidad de los sepulcros crea. El destino propio es un mundo distinto siempre, y alguna oración será un ladrillo más en la tierra. Diariamente repito un país, con la sonoridad de los detalles la patria me hospeda mostrándome su casa. Algunas cosas encuentro en la calle, charlas, dolor, afiches, una injusticia para tirar la entrada anticipada a la tristeza. Tengo esta maquina de escribir para ejecutar, y responder después a la costumbre.

lunes, 24 de octubre de 2011

marca pasos

El marco de una foto, el marco de un paso, marcas de agua, marcas de acero en la piel, marca de un reloj que marca el tiempo, marca de un compás, marca que marca, marca naciente en el rostro, marca venida de atrás de los espantos, abierta a un cajón cerrado, marcación permanente de todo sobre todo, de alguien sobre otro, de mi sobre vos.

lunes, 3 de octubre de 2011

una música

Una música,
lo tibio, de esa manera
lo placido, en ese momento
lo indiferente cruzando sombras
con un aire frío detrás;
en algún instante abriré mis ojos,
alguien en la palma de mis manos
sigue la línea del deseo.

domingo, 18 de septiembre de 2011

sujeto cosas que abrazo

El fuego tiembla de sí mismo,
mato el tiempo con espacios,
abro tus sueños con un corta plumas,
soy la espina que teje tus prendas,
soy el miedo y la oscuridad
unidos por simpatía.

Sujeto cosas que abrazo,
tengo más cuerpos que sombras;
de ser sin verte, tantas veces
me hice.

domingo, 4 de septiembre de 2011

El tercero en concordia (de la serie Argenpolis)



Ser Palas Atenea tiene la ventaja de comer uvas con los semidioses custodiándome detrás. Alguno cada tanto me pide una, pero absorta y con los ojos perdidos hago un gesto de desprecio con la mano, lo aprendí de alguna cruenta madrastra del imperio, y sigo comiendo. El verde esmerilado de las plantas que auspician de testigo en mis espaldas, el cielo abierto a la terraza de esta casa tipo chorizo en Boedo y el gato que nunca falta a la cita, son mis tesoros. Cada uva dignifica el alma de un antepasado al que le pido rinda cuentas cada tanto.

Los dioses griegos sabemos mucho, la mitología nunca fue pacata. Cada cuestión difícil del destino, cada piedrita puesta en el camino, fue tema de nuestros largas vidas. Pero sólo parte de las travesías que vivimos llegaron al presente. Es por eso que debo borrar los secretos de la farándula divina.

Cuenta la leyenda que cuando Afrodita se enamoró de Adonis, entre los dos había una ostra de mar discreta cuya forma y color les llamó la atención. Estaban sentados fuera del Templo de Poseidón en Cabo Sounio, Atenas. Mientras veían la plenitud del mar y el sol iba cayendo, las tropas navales avanzaban rumbo al Corinto. Los espartanos preparaban un ataque por tierra y el ejército ateniense iba a atacar por mar. El tiempo en el siglo VIII antes de Cristo era una inmensidad, llevaba meses preparar las tropas y el enfrentamiento podía durar años.

Afrodita y Adonis parecían suspendidos en ese tiempo, y entre ambos ese objeto del mar era testigo de las horas y los cuerpos entreverándose. Pero lo que ellos no sabían es que dentro estaba el espíritu inquieto de una diosa despechada. Entre las conversaciones de Afrodita y Adonis discurría el universo, las estrellas fugitivas, el color de los atardeceres, y la estrategia de los sobrevivientes de Atenas a las luchas sangrientas contra los espartanos. Tal es así que dicha dama encapsulada, tomó la palabra secreta, mar, su hábitat transitorio, para destruirlos. La ostra fue arrastrada por una ola y nunca más la vieron. Pero las tropas que navegaban por el Egeo, al llegar al Corinto encontraron buques enormes esperándolos. Los espartanos sabían que los atenienses aparecerían por mar.

Pegasos, sobrevoló el lugar y divisó la figura de Clasilda, la diosa despechada, en el estrecho, parada en el límite del Peloponeso, en el último pedacito de tierra que se acerca al Ático queriéndolo tocar en vano, respiraba las bocanadas del viento que movían su cabello. Pegasos entendió que no era una casualidad, y los dioses enterados pidieron su captura. Dos semidioses alados acompañaron a Pegasos para tomarla de las mechas y dirigirla al templo de Poseidón. Clasilda enfrentada al rostro de Poseidón señaló a Afrodita, sin que nadie entendiera o dijera nada, y diseminó su veneno contra la pareja feliz.

A veces pienso que los dioses griegos iniciamos una serie interminable de causas y efectos que ya no podemos detener. Demás está decir que esta historia se repetirá durante siglos. Mi vecina, tiene el pelo carmín porque su marido la abandonó por una pelirroja. Despechada como Clasilda, ahora sin guerras de por medio, encontró la forma de vengarse quedándose con su departamento y amenazándolo con no ver más a los hijos. Ser Palas Atenea me confiere ahora una misión, deshacer los escritos, enterrar la mitología. Pero siempre hay un nuevo catálogo con nuestros nombres y poderes dispuesto a caer en manos de la humanidad. Por eso mi deambular por la avenida Corrientes. Tal vez sea cuestión del destino de los hombres que está en manos de los dioses, y de mí que no puedo agotar los libros de mitología de las librerías.

viernes, 2 de septiembre de 2011

veo los ojos con mis ojos

unida a este cuerpo para vencer a su sombra
veo los ojos con mis ojos
y todas son miradas de miradas

domingo, 21 de agosto de 2011

hoy el destino orienta a los astros



Hoy el destino orienta a los astros,

debes vestirte de seguridades,

los héroes matan sin dudarlo,

el falso sueño del hechizo sangra en los besos de piedra,

el caracol espera en la orilla la mano del recuerdo,

tu dominio hecho de amarga libertad toca mis rodillas...

ventanas



Abrir la puerta de los ojos,
la boca del respiro superfluo,
mirar por la ventana de las nubes,
del miedo, de las rejas, de los gatos,
las ancianas que miran, los nenes asomados,
las plantas apostadas, la ropa secándose,
las ventanas abiertas, cerradas,
altas, bajas, grises, profundas, calientes,
inmensas, imaginarias, desafiantes, prematuras,
instruidas, bienvenidas, trasnochadas,
silenciosas, divertidas, solteronas, bellas,
dibujadas, de madera, viejas, nuevas, vendidas, compradas,
las ventanas que se saltan, respiran, mueren,
las que caminan lento, las que tejen esperanzas,
las que velan espiando, las que te hacen pensar,
alguna amarilla, verde y azul de Caminito,
una ventana enmarcada sobre un cuadro,
sobre el retrato del ahora, el precipicio de lejos o de cerca,
la tenue cortina que vuela, un hombre corre en la plaza,
los bancos desmayados sobre las hojas del invierno,
bendecidos con la brisa de la madrugada, tiemblan,
las ventanas que se pelean en un callejón,
a las que les llegan barcas, marionetas, lluvia,
la ventana al paraíso al otro lado del infierno,
las que dejan entrar un pedacito de cielo, de frío, de espera,
con la mesa puesta, el corazón herido,
tantas y una sola ventana del adentro,
del sol de la mañana,
de la tarde que te trae de regreso.