sábado, 4 de abril de 2026

A veces al diablo se le antoja una alegría

 

A veces al diablo se le antoja una alegría, compra destinos que hablan solos en una plaza, aúlla sobre sudarios de pluma, inventa un cielo de rocas, te cuelga de su razón, del silencio de la prisa, despierta el odio del hielo, da la mirada a tu rostro, y escribe tus secretos como un cazador preso de la virtud hecha de errores, vencida de azar.



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