martes, 29 de abril de 2025

CONSIGNA 5 - 2

 

Me perdí en la multitud. Soy la sal del sudor. El entusiasmo del niño. La parca recién levantada lavándose la cara. Soy el espesor de un camino hecho de piedras que se abren a mi paso. Me place huir por callejones sin salida para enfrentar a la bestia. Y levantar el teléfono y hablar con Dios.




lunes, 21 de abril de 2025

para vos papito! vuela alto

 


nuestro mar de orilla a horizonte de arena a caracol fundiéndose, fundándose al pie de un monumento que cae en el yeso de tu sonrisa



viernes, 11 de abril de 2025

Cuidado que anochece


He decidido desenmascarar a la luna. Puedo ver como pergeña vanidades, como derrota al sol, como aniquila el día y recrudece el espanto; el lobo lo sabe. Todo lo que comienza inevitablemente termina, la luna se mofa de eso. Guarda las miradas de los amantes y de los asesinos, de los que viven a la intemperie y de los que se pasean sonámbulos por sus balcones, de quienes la miran tímidamente por la ventana. No sólo guarda las miradas si no también los pensamientos. La memoria es un suspiro, es un ocaso y la luna se aprovecha, está escribiendo un largo memorandum del mundo.




jueves, 10 de abril de 2025

el mar


 

ejercicio de taller

 


Poema


La sombra de un cuerpo trae el infierno de tu nombre,

y una duda dormida en un sueño de miradas,

y una profundidad que se mece en cuna de tierra como la mar,

los pasos no avanzan sin un alma,

los recuerdos nadan en el cuerpo,

los pescadores apresan madrugadas,

la sal seca orillas,

las redes siempre esperan.


Primera persona


Estoy en la playa y el sol es un infierno que hace mi sombra,

alguien me mira mientras duermo, el mar está bravío, ese alguien

camina hasta la orilla, avanza hasta la escollera, parece no tener

alma, mis recuerdos flotan a la conciencia, es un pescador, hay sal

en la orilla, tira las redes y espera.


Interrogante


Por qué una playa y un sol que es un infierno, por qué mi sombra

mientras duermo, por qué el mar bravío, por qué la orilla y el

pescador que parece no tener alma, por qué recuerdo y el pescador

tira las redes y espera.


Declaración


Estoy en la playa sí, mi infierno se parece al sol, duermo sobre la

sombra mientras el mar bravío llega a la orilla y el pescador que no

tiene alma, recuerda tirar las redes y esperar.


Tercera persona


Hay un cuerpo al sol en la playa, parece un infierno de sombras con

el mar bravío quejándose, en la orilla la sal molesta al pescador que

parece tirar redes y esperar.


Si hay un sol hay un infierno


Si hay un sol hay un infierno, y sus sombras. Si hay un mar bravío

hay un pescador; la sal seca las orillas, pero él se acerca y tira las

redes porque si hay redes hay peces y entonces espera.




miércoles, 2 de abril de 2025

Las ciudades invisibles

 

Almagro acontece de pie, en las orillas de los pozos hacia abajo, en esquinas, baldosas, cuartos, en su diario cubrirse de diarios. El águila crece en las alturas, y la vemos. Sí, no un águila sino un aguilucho. Cuando los niños duermen el hada recita cuentos sola y la duda se apila en los estantes. Cada túnel tiene su destino negro, y es ir hacia algún lado, a cielos prohibidos, con alguna fe comprada en el sur. En el mármol los diversos quijotes son altos, en el laberinto de las agonías, su fuego, sus leones, el destino de ser como una rosa. Desde el remoto tiempo, acontecen decires presurosos, divinidades premiadas, devenires de templanza, que conviven con el crepúsculo. Así, entre palabras que forjan una escalera significativa, suben los mundos paralelos. Esos que en Quito y Muñiz chocan con el vecino de la esquina.

Las pisadas indebidas, la estúpida suerte librada al deber, apariencias que conmueven, que creen saber el fin de sus medios y el comienzo de sus miedos. Despegada de la palma de su mano esa caricia que funda esta ciudad, dictada de palabras que son tu nombre, alejada del fastidio y devuelta a una frontera escondida. En la guerra, nuestro combate privado, una idea que del alma nos acerca al nosotros aunque todas las verdades desaparezcan.

De la mano del decir encuentro tu recuerdo como si la tinta diera el salto de lo oscuro, de las sombras, a la arena del eco en la orilla de la memoria. Ya está hecho el ahora de manos que tejen, de miradas, de momentos, del perfume de tus rocas, soledades, del fondo más pesado del espíritu, un oasis que inventa desiertos. Y el final que se desmaya en el humo, y duerme entre tus brazos.

Un espejo vino a verme, el futuro pasó alguna vez por la puerta, y entró.