jueves, 24 de octubre de 2019

La musa de Alejandro Dolina

La musa
ALEJANDRO DOLINA


Los antiguos creían que los artistas no eran sino instrumentos de los dioses. La inteligencia, la destreza, el rigor de los aprendizajes, de poco servían sin la intervención de las musas. Por eso al comienzo de cada canto pedían explícitamente una ayuda sobrenatural, invocando a la diosa:
Canta, diosa, la venganza fatal
de Aquiles de Peleo.
O más recientemente:
Pido a los santos del cielo
que ayuden mi pensamiento.
Sin la diosa, un poeta no era nada. La poesía es en verdad una invocación religiosa a la Musa. Y la recompensa del arte no es otra que la experiencia mágica de dicha y horror que la aparición de la diosa provoca.
Los griegos contaban que las musas eran nueve hermanas, hijas de Zeus, y fruto de otras tantas noches de amor con Mnemósine, que era la personificación de la memoria. Antes que nada eran cantoras. Las convidaban a las grandes fiestas del Olimpo y sus himnos deleitaban a Zeus. Vivían en un bosque sagrado, cercano al monte Helicón. Solían reunirse alrededor de Hipocrene, es decir la Fuente del Caballo, un manantial abierto por Pegaso, al dar sus cascos contra una roca. El agua de aquella fuente favorecía la inspiración poética.
Con el tiempo, cada una de las hermanas vino a tener una función determinada: Calíope se ocupó de la poesía épica; Clío, de la historia; Polimnia, de la pantomima; Euterpe, de la flauta; Terpsícore, de la danza; Erato, de la lírica coral; Melpómene, de la tragedia; Talía de la comedia; Urania, de la astronomía.
En los mitos escandinavos, Odín consiguió hacerse con unos frascos de miel y de sangre fabricados por los enanos y que son el secreto de la poesía. Por eso habla siempre en verso.
La psicología, esa colección de mitos de nuestro tiempo, desmiente la intervención de la diosa y la reemplaza por otros estímulos menos convincentes.
Lo cierto es que el artista siente, a veces, que le dictan o le cantan en el oído. O mejor todavía, siente que una fuerza que le es exterior lo impulsa a cumplir los arduos trabajos del arte. Se trata - es necesario decir - de fuerzas mucho más poderosas que las encarnadas por el ansia de fama, dinero o distinciones.
En rigor, no puede hablarse de placer de la creación artística, porque esta creación no siempre es placentera y la mayoría de las veces está rodeada de unas penurias tales que es necesario un enorme valor para evitar el desaliento.
Algunos deterministas sostienen que - a falta de musa - el artista es el inevitable resultado de las circunstancias sociales, económicas y políticas. Es decir, que examinadas las condiciones de una región en un momento histórico determinado, es posible conjeturar qué clase de obras se acuñarán allí. Así, se ha señalado que la vida pastoril, típica de la Pampa, produjo el Martín Fierro. Borges objeta que esta misma vida pastoril ha sido típica de muchas regiones de América, desde Montana y Oregón hasta Chile, pese a lo cual estos territorios se abstuvieron enérgicamente de redactar El gaucho Martín Fierro. Ciertamente, lo social y lo económico influyen en el arte. Pero es imposible saber de qué modo. El artista puede acompañar a su época o resistirla. Un régimen autoritario puede engendrar un riguroso arte oficial o una indignada rebelión romántica, o cualquier otra cosa.
Durante mucho tiempo me ha gustado creer que el verso perfecto estaba al final de un camino lleno de espantos y pena.
El puente Chinvat de los persas prometía un tránsito fácil para los justos e imposible para los malvados. Este sendero poético que me atreví a imaginar conducía al lugar más glorioso cuanto mayores eran los sufrimientos del camino. Y allí los malvados elegían el camino fácil, el que no llevaba a ninguna parte.
Más tarde, Robert Graves me reveló una verdad: la musa es la mujer que uno ama. El poeta inspirado se conecta con la diosa sólo a través de una mujer en la que ella reside hasta cierto punto. Un poeta verdadero se enamora absolutamente y su amor sincero es para él la encarnación de la musa.
Desventuras de última hora me hicieron ver que tal vez ambas intuiciones son ciertas. El camino difícil es el camino del enamorado y del poeta. Ese camino es el que conduce a la diosa, que es la mujer amada y la única que conoce - o nos hace conocer - la música buscada.

domingo, 13 de octubre de 2019

CARTA XXVI



ésta es la carta que no te escribí...





viernes, 6 de septiembre de 2019

CARTA XXV



resurjo,
por sobre las cenizas,
para abrazar el cielo, 
y cruzar la frontera de tus hombros…




viernes, 21 de junio de 2019

Testigo de excepción de Francisca Aguirre, Premio Nacional de las Letras 2018


Un mar, un mar es lo que necesito.
Un mar y no otra cosa, no otra cosa.
Lo demás es pequeño, insuficiente, pobre.
Un mar, un mar es lo que necesito.
No una montaña, un río, un cielo.
No. Nada, nada,
únicamente un mar.
Tampoco quiero flores, manos,
ni un corazón que me consuele.
No quiero un corazón
a cambio de otro corazón.
No quiero que me hablen de amor
a cambio del amor.
Yo sólo quiero un mar:
yo sólo necesito un mar.
Un agua de distancia,
un agua que no escape,
un agua misericordiosa
en que lavar mi corazón
y dejarlo a su orilla
para que sea empujado por sus olas,
lamido por su lengua de sal
que cicatriza heridas.
Un mar, un mar del que ser cómplice.
Un mar al que contarle todo.
Un mar, creedme, necesito un mar,
un mar donde llorar a mares
y que nadie lo note.


viernes, 17 de mayo de 2019

sábado, 27 de abril de 2019

el destino de Dios


de venir el devenir se cansa
los astros del destino se casan
dios se cansa

vivir se vuelve lento

viernes, 19 de abril de 2019

Pascua


Ofrecer a las cosas sus nombres,
Jugar a ser dios y matarte y resucitarte,
Como a un guerrero griego de un mito, olvidado.


miércoles, 17 de abril de 2019

FIN



Que no sepa el ocaso, trémulo niño,
Conseguir la luna, robarla,
Abrazar el miedo, matarlo.
Siempre, todavía, y nunca,
Sobre la piel quieta, murmuro.
Quizá o nunca,
Sobre el sueño duermo.
En cada esquina, puta,
Terminaré este cuento, fin. 


miércoles, 10 de abril de 2019

Y si fuera él?



Alguien se levanta entre mis manos
como un cuerpo venido de algún lado.
Surges, surges y siempre vuelves a surgir,
como otro siendo el mismo
como todos siendo alguien
como aquel siendo este.


domingo, 3 de marzo de 2019

El diablo




Yo estoy loco creía. La nevazón de la avaricia es la perplejidad de la tierra, su pulsar, decía, mientras pensaba, que la avaricia es la nevazón de la tierra perpleja que pulsa, pero escuchaba que alguien me decía, que la perplejidad se enerva de la avaricia en el pulsar de la tierra, aunque creía, que la tierra es avara de perplejidades, se enerva y así pulsa, y grité: ¡Hijo de una gran perra! El pulso de tu mano en la avaricia nos deja a todos perplejos y esta tierra me enerva. Así fue como emergí a esta rutina llena de seguidores ignorantes que continúan matando en asaltos estúpidos, en guerras infundadas. Quiero el sufrimiento verdadero, que nadie se vaya de este plan creado a mi medida. Antes vivía de la muerte, ahora del miedo.





lunes, 18 de febrero de 2019

JULIO CORTÁZAR - RAYUELA



(...) y lo que llamamos amarnos fue quizá que yo estaba de pie delante de vos, con una flor amarilla en la mano, y vos sostenías dos velas verdes y el tiempo soplaba contra nuestras caras una lenta lluvia de renuncias y despedidas y tickets de metro.

***

Como no sabías disimular me di cuenta en seguida de que para verte como yo quería era necesario empezar por cerrar los ojos, y entonces primero cosas como estrellas amarillas (moviéndose en una jalea de terciopelo), luego saltos rojos del humor y de las horas, ingreso paulatino en un mundo-Maga que era la torpeza y la confusión pero también helechos con la firma de la araña Klee, el circo Miró, los espejos de ceniza Vieira da Silva, un mundo donde te movías como un caballo de ajedrez que se moviera como una torre que se moviera como un alfil.

***

La técnica consistía en citarse vagamente en un barrio a cierta hora. Les gustaba desafiar el peligro de no encontrarse, de pasar el día solos, enfurruñados en un café o en un banco de plaza, leyendo-un-libro-más. 

***

«Oh sí, oh sí que es verdad», y Oliveira, un poco borracho él también, sentía ahora que la verdad estaba en eso, en que Bessie y Hawkins fueran ilusiones, porque solamente las ilusiones eran capaces de mover a sus fieles, las ilusiones y no las verdades. 




miércoles, 13 de febrero de 2019

SAFO - año 630 a.C.



Desde Creta ven, Afrodita, aquí
a este sacro templo, que un bello bosque
de manzanos hay, y el incienso humea
ya en los altares;
suena fresca el agua por los manzanos
y las rosas dan al lugar su sombra,
y un profundo sueño de aquellas hojas
trémulas baja;
pasto de caballos, el prado allí
lleno está de flores de primavera
y las brisas soplan oliendo a miel…
Ven, Chipriota, aquí y, tras tomar guirnaldas,
en doradas copas alegremente
mezclarás el néctar para escanciarlo
con la alegría.



martes, 29 de enero de 2019

Efímero



Comprobar el límite del tiempo
Allá donde el silencio se congela,
Y extender una mano cálida que lo derrita
Para entender lo efímero,
Para sobrevivir al paso de los momentos.

Corroborar la escalada del miedo
Allá donde el grito se congela,
Y explicar al monstruo su delicadeza,
Para suplir lo trágico,
Para divisar la valentía.

Quizá entre palabras,
Allá donde todo se dice,
Haya un instante de visiones,
Para comprender,
Para vivir lo inexplicable.








viernes, 25 de enero de 2019

El destino de Dios




Cada hombre puesto sobre el cajón ensayando su entierro. Un infierno sin entrada ni salida, donde unos pocos nacen, mueren, y vuelven a nacer. Un paraíso dividido en norte y sur, donde unos pocos comen y otros sólo rezan.  Así, sin dios ni diablo, veremos crecer el azar.



lunes, 14 de enero de 2019

Ofrecer al mundo las cosas...



Ofrecer al mundo las cosas,
como quien ofrenda tempestades,
y devolverle al cielo las aves que enjaulamos,
como quien se despoja de infinitos.
Tejer una tierra con el barro,
devolverte las costillas y nacer.

De todos es la fuente de la vida y de la muerte.
Quizás se abra el abrazo.
Quizás se unan las distancias y una revolución
de cercanías nos alcance,
como quien sueña realidades,
como quien nada en el desierto.

Aferrarse con uñas al mar.
Dejar al destino que huya,
como quien mira lo que nos mira y no ve,
como quien grita en silencio y escupe flores.

Quietos sobre las brasas
quemar la esperanza y beber sus cenizas,
como quien entrega su cuerpo al alma,
como quien abraza el vacío y crece.
Convocar la boca de un lobo que reza,
como quien alcanza la luna y la deja caer.

Hay continentes que mienten la paz y la guerra.
Una puerta que condena y se cierra y se abre.
Tantas formas de decir que se desmayan sobre mi,
como quien camina o corre,
como quien se arrodilla ante Dios y te pega.