lunes, 14 de enero de 2019
Ofrecer al mundo las cosas...
Ofrecer al mundo las cosas,
como quien ofrenda tempestades,
y devolverle al cielo las aves que enjaulamos,
como quien se despoja de infinitos.
Tejer una tierra con el barro,
devolverte las costillas y nacer.
De todos es la fuente de la vida y de la muerte.
Quizás se abra el abrazo.
Quizás se unan las distancias y una revolución
de cercanías nos alcance,
como quien sueña realidades,
como quien nada en el desierto.
Aferrarse con uñas al mar.
Dejar al destino que huya,
como quien mira lo que nos mira y no ve,
como quien grita en silencio y escupe flores.
Quietos sobre las brasas
quemar la esperanza y beber sus cenizas,
como quien entrega su cuerpo al alma,
como quien abraza el vacío y crece.
Convocar la boca de un lobo que reza,
como quien alcanza la luna y la deja caer.
Hay continentes que mienten la paz y la guerra.
Una puerta que condena y se cierra y se abre.
Tantas formas de decir que se desmayan sobre mi,
como quien camina o corre,
como quien se arrodilla ante Dios y te pega.
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