Y volver a
la ruina del otoño
siendo
pirata de fatigas.
Sobre la
sartén caliente, la mar,
ebria de
solitarias dudas,
teje sus
desiertos en el fuego.
Centellea
tu sombra en las ferias.
Todos
llevamos la vida a salvo, dilatada,
como una torsión de sirena enardecida.
Uno mira
pasar el abandono.
Escucho esa
risa elemental
que limpia
pesadillas.
Brazos
amigos llevarán la atmósfera
a un vasto camino profundo.
Los puentes
del amor rodearan el juicio,
de noche,
en un estigma melancólico.
Apenas las
palabras socorren el olvido.
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