Soy palabras para este atardecer
arrullo para acunar memorias
que se desprenden de árboles caídos
cómo tu nombre, hermoso y breve
Soy viscosamente el espacio que habito
y corro para ocupar tu sombra
en la mesa de las fiestas
para acabar tus cartas inconclusas
para saciar tu sed en mi garganta.
Y que quedará de todo esto,
sino el recuerdo, un sueño de datura
en el que alguien hace un mudo gesto negativo
y yo no soy
sino en la bruma que lo envuelve
tragando esta ciudad baldía
para volver a sus huesos y su tierra.
Quizá me aburra un día,
de tanto atardecer pastoso,
de tanto velar armas inútiles,
y te vaya a buscar a tu lugar inmóvil,
entonces haré mis tres preguntas,
brindaremos con un vino dulce
y me recostaré para oír eternamente
el final incompleto de tu poema
sobre el mar, sobre la arena y el silencio.
Andres. (90)