12 de Noviembre de 2009
Hay un lugar en el daño, el corazón, la mente, buscando algo. Hay un
lugar en mi viaje, en mi cuerpo, en la calle, al final, en la estación, y te
encuentro, y devuelvo un sueño a mis manos.
13 de Noviembre de 2009
Tu soledad sueña
pedacitos de sonrisas, manos que la acarician, procesiones con velas, y
crucificada vive del alimento de los otros, de algún abrazo, un angelito. Tiene
la bendición de la compañía, duerme a la intemperie, revuelve la basura del
hambre y del amor; a veces llora lágrimas azules. Tu soledad duele de día,
crece de noche, acomoda la espalda, sabe que no está sola cuando un parroquiano
le canta, pero quiere cerrar los ojos y siempre le hablan. Tu soledad, la que
camina, va al cine, ve televisión, la misma que compra cigarrillos y saca
fotos, sola, erguida, esperando, existe, es una atracción turística para
franceses, le vi los ojos y sentí el perfume, le tomé el pulso casi sin
tocarla. Tu soledad viaja en subte, pasea por las plazas enrejadas, y se
termina cuando otra soledad se sacrifica, entonces dos soledades mueren, se
matan entre ellas.
14 de Noviembre de 2009
En este momento, una caricia en la noche, extraña, como vos, se someterá
a una ficción en plena realidad. Y no hay escondite. Será la tranquilidad de
saberte acomodado a mi antojo. Ese capricho sabe la nada del abismo que le
espera, el vacío del otro lado: tus ojos no estarán puestos sobre esta letra
que se marchita sola, sin alma. Entonces escribo como quien calla un grito y
sigue permitiendo que suceda el silencio. Mientras rueda una película en la
pantalla, en el desierto acribillado de imágenes, en la planicie de un
escenario sin lugar, donde sueles estar siendo alguien siempre distinto,
inacabable, como yo, sobre esta superficie plagada de letras.
15 de Noviembre de 2009
De este modo descanso de la peste de la rutina, de lo cotidiano, de la
crueldad de una realidad mentira y verdadera, casi extrema, cercana a la
muerte, al desgano, a la sinrazón, en un mundo que todavía nos permite
habitarlo, en una tierra golpeada, en una sequía oscura que anuncia
inundaciones. Y surge esta flor roja, brillante, como el primer suspiro de la
vida, la primera palabra dicha, el primer amor robado, la primera canción
bailada, el primer latido, la segunda escuela, la tercera novia, el quinto
examen, algunos abandonos, mi primer beso. Aquí yace la palabra desnuda
vistiéndose de gala para alcanzarte, o simplemente vistiéndose para salir, para
tomar su sentido, para navegar y avistar
la tierra de nadie, conquistarla, inaugurar otro mundo, llegar hasta ese lugar
desconocido, recorrer un abrazo sin cuerpos, y volver. La flor roja perfumada
de pasiones, la flor roja de vergüenza, la flor roja de vida, es una postal
añeja escrita a puño y letra, con tinta azul, hace muchos años, guardada en el
cajón, perdida, que hoy renace.
16 de Noviembre de 2009
Las
estrellas murieron, estuvieron ahí, ya no. Soy parte irremediable de esta farsa
que se multiplica como un rebaño. Las veo. Estoy ciega. Me hundo sobre el
destino de saberlo. Nada hubiera podido remediarlo. Será así, en un lugar, un
espeso marco de cristal se empañará, y ya nada se verá ni de uno mismo. ¿Habrán
perdido los astros las manos? ¿Habrán extinguido su luz doliéndose? ¿Habrá sido
usted alguna vez ese mismo rebaño que los mira sufrir y los desea y los compra
y los vende y los tira o les habla? Escribo, y sigo infringiendo la barrera del
tiempo: Usted ya no está, como un lucero eterno que titila en el más acá.
Perdón por quebrar el secreto. Alguna vez la brújula enloquece y los ojos se
llenan de lágrimas inútiles, y el alma duele, lo sé, pero mucho más la verdad,
menos el amor, menos el momento del encuentro, pero los espacios y los tiempos
compartidos son una ilusión, una quimera que algún buen director montó esta
noche.
17
de Noviembre de 2009
Escribo
una línea como quien dibuja un horizonte y contempla.
18
de Noviembre de 2009
Sigo
batallando los renglones, dejando huellas en el Hollywood Boulevar del
espíritu. Soy un público inefable, insaciable, que se multiplica cada noche,
que rueda en falso, que no aplaude ni llora, pero existe. Algo está por pasar
en el siguiente Capítulo. Alguien va a decir “déjà vu”, mientras un gato blanco
se cruza. Alguien va a pensar que en breve lloverá, que la casa está vacía, que
no hace falta tanta comida en la heladera, que está cansado de fingir
felicidades, que está tan vacío, como yo esta noche
19 de Noviembre de 2009
Si la apariencia es
la madre del engaño, prefiero la orfandad. Si el sobrepeso de una mirada
adelgaza el alma, otros sabrán la curvatura de mis gestos, el espesor que
intuyo de tus labios. Mi ceguera consiste en ver con otros ojos que nunca se
vieron ni a sí mismos. Con pequeños detalles fui construyendo tu rostro, como
un armado artesanal hecho a medida. El saber ocupa el espacio de la inocencia, se
apropia de la ilusión, por eso un simple objeto preciado por todos, el espejo, puede
despreciar. Pero siempre hay una página en blanco, una pantalla, que sirve para
sentirse menos mal, más bien, superior o inferior, pero nunca igual. Una imagen
que al tocarla se vuelve fría es triste.
20 de Noviembre de
2009
Sobre algo queda lo que se va, y esto vino a
cubrir como un desmayo lo que veo. Arriba del teclado, arriba del techo, sobre
la cama, en todos lados hay partecitas anidando para futuros que llegan rápido,
como las estaciones, del tren, del año. Está aquel que se parte en dos con su
reflejo para quedarse la mitad aquí y la otra irse silbando bajito. Todo tiene
una parte que se queda y otra que se va y viene cada tanto. A veces vos, que
soy yo, me mira de lejos y otras de atrás, pero sigo acá, en el medio, como un
aljibe en la plaza de mi pueblo, de mi cuerpo que crece. De derecha escribo, de
izquierda leo, y en el centro el presente, para que llegue ese hombre que no
llegó, o ella, la parca asustada. Por delante nació esto que escribo, enfrente
mío, como un espejo.
21 de Noviembre de 2009
Presiento que en este tiempo de mi ocio,
pulso, como el corazón, sobre el teclado. Es cuando me pregunto: ¿Qué le diré
hoy? ¿Qué devendrá esta otra noche igual a la de ayer y antes de ayer y mañana?
Pero algo distinto se asoma. Una barrera inextinguible en un idioma. Un modo
distinto de tratarnos. A esta altura puedo tratarte de vos, aunque en ingles
cueste distinguirlo. Hoy usted sos vos, y lo complico por el sólo hecho de
pensar cuan difícil será para un traductor decirlo. Entonces pienso en él, en
la forma en que pondrá sus manos en la frente a esta altura, odiándome. Y río
del absurdo. Un nuevo itinerario de razones perdidas confluye a este absurdo,
usted, hoy, para mi, sos vos, el que decididamente vive una vida, viste un
traje, come y duerme, pasea al perro. Y yo soy yo. Esta mujer que no quiere
asumir la seriedad de sus años, no sólo porque no los siente sino porque no los
muestra, porque no se ha casado aún, ni ha tenido hijos aún, pero mucho más,
porque ya no necesita desvestirse para amar, porque el último hombre de su vida
se ha extinguido, con un mensaje, parecido a este. Nuevamente encuentro una forma
extraña de divertirme gracias a usted, perdón, a vos. Hasta mañana.
22 de Noviembre de 2009
Τώρα που είναι τόσο αργά, μπορώ να κοιμηθώ
Ahora que es tan
tarde, puedo dormir.
23 de Noviembre de
2009
Mientras la luz de
una esperanza está esperando al final del túnel, camino, a ciegas, tocando las
paredes frías como el mármol. Mientras la marea sube, naufrago, esperando
divisar tu tierra. Seguir es la mejor forma de alcanzarte, a menos que me haya
perdido en el bosque dando vueltas en círculos, a menos que me siente a
descansar y sienta mis sueños cansados.
24 de Noviembre de
2009
Fotografías,
retratos del ahora, imágenes paganas que se esparcen por el mundo, y ahí estas
siendo, un actor sin disfraces, y estoy viendo, tus ojos tristes del martes, tu
mirada melancólica del miércoles, tu sonrisa apenas marcada por un gesto
inextinguible de la comisura de tus labios, siempre, en cada una de ellas, ese
gesto cansado que parece tener miedo de mostrar los dientes de un león que se
come la vida, de felicidad, de buenaventura, de futuro. Todos estamos
condenados a un final, pero podemos remediarlo, podemos olvidarlo por un rato,
y actuar para vivir.
25 de Noviembre de
2009
Hoy hay un designio
oculto que se está acabando, una estrella más que titila sin que nadie la vea,
todos duermen y la noche vela por todos, como los sueños tejen escarabajos de
oro en las tormentas, y los tiran al océano y se preñan las ballenas y una
perla flota en la orilla de una costa sabiendo su destino en el cuello de una
dama. Y los sueños tejen bufandas para el hambre, amores para los desterrados
de caricias, bendiciones para los ingenuos de dios, pero hay un designio oculto
esta noche que no me deja ver el pulgar con que te escribo, un fracaso rotundo,
una frustración malherida, un silencio baco o dionisíaco que me hedonisa de
palabras sin sentido, de murmullos descuidados, de este grito al borde la
hoguera, entonces, un designio en esta noche espera dormirse hasta mañana,
olvidar, remediar, prescindir, acallar, por siempre, desaparecer del manuscrito
impreso, del borrador robado a mi fantasía, tallado en letras doradas sobre mi
frente, estampado en el corazón maltrecho. Si hubiese un hombre nombrado,
puesto en frente de mi para apreciarlo, puesto en frente de mi para quererlo,
saldría corriendo, buscando la salida más segura, o me paralizaría en el rincón
de la penitencia, mirando la pared, y aunque se acerque a soplarme la nuca,
aunque consiga arrebatarme una sonrisa, yo seguiría ahí, haciendo de estatua
viviente, hasta que se aburra y se vaya.
26 de Noviembre
Y ahora que no
estás porque mi indiferencia te alejó, en las horas escasas en las que cuento
conmigo, escribo, sobre el asfalto, mientras los autos pasan, sobre el tejado
mientras llueve, mientras miento, como un personaje que ahora ya no puede
desprenderse de su película, y ha quedado encerrada en su ficción, y repite el
final, y vuelve a empezar y no descansa. Está descalza de razones, vacía de
realidades y sigue y sigue y no vuelve a su casa porque vive dentro del plató
que la vio nacer, pronto morir y pronto renacer, hasta la eternidad oscura, el
punto más lejano de un horizonte que se aleja.
27 de Noviembre
Miro el humo
resplandeciente escalar el aire, exhalo, inspiro, exhalo, y un halo de ese humo
se convierte en una figura erguida que me enfrenta, el genio ahora me mira a
los ojos, tengo miedo, entonces soplo y se desvanece como el hielo en este vaso
de ouzo; jamás pensé los deseos por cumplir; las cenizas las guardo en su
memoria.
28 de Noviembre
Ya no sos la causa,
si no el causante, sino la imagen, sino el actor, sino el personaje, herido,
que me advierte como la melodía de un cencerro, sobre el tiempo y las palabras,
sobre la ignorancia de ver pasar la vida según otros, de no mirar en el reflejo
del adentro, en la pantalla de mi alma, paradoja absurda como tu que eres vos
en mi, siendo esta que te escribe en silencio cuando no estás ni hablando ni
fingiendo, ni siendo, ni plagado de razones por vivir, como yo, que estoy
sembrando la semilla de una esperanza en cada línea que se acerca a tocarte con
los ojos, para abrirlos, como alguna historia tuya a alguien pudo remediarle el
corazón una tarde de un domingo.
29 de Noviembre
Fuimos del cuerpo
al abismo, me hamaco en el hueco de tus manos. Despierto entre médanos vacíos de
desierto, habito esta pieza de un mundo. Un miedo valiente entonces enfrentará
bellos monstruos; entrego esta botella vacía al mar.
30
de Noviembre
Pido perdón si acaso cae el
pensamiento sobre la hoja y las palabras llueven lentas sobre una tierra a
veces fértil. Si las raíces juegan al laberinto de sus pozos para convertir la profundidad
en frutos. Si la luna con su lejano poder marea las mareas, y el cielo juega a
los espejos, dudando, dejándose llevar por el viento. Si lo que fue será, si
está escrito en la aspereza de los rostros, en la historia, en los futuros
imprevistos, en una línea recta proyectada al blanco de esta página
persistente, luminosa, como una ráfaga secreta.
1 de Diciembre
Apresada en este
universo que no avista los ojos de otro, de vos, de mi, pienso y luego escribo,
siento y luego existo. Vivo en este pueblo fantasma, en esta casa deshabitada,
en este espacio anodino. Cansada de la multitud de esta ciudad peligrosa, hablo
al misterio, tal vez a nadie. Prefiero imaginar, lejos del ruido, mi propio
espanto. Escribo esto un día, dos, tres, ya varios, y el sol sale en plena
noche, como un faro de puerto embellecido.
2 de Diciembre
Si
usted sos vos, que me amenaza
con ser, yo lo miro y le digo: No existe.
3 de Diciembre
Ahora entre
sudarios de pluma, de rocas, de tiempo, cerco la duda, el odio; despierto del
hielo, de tu paso, de tu rostro en mi leño; y escribo consuelos para la razón,
para la prisa hecha de lazos, vencida de azar; mientras alrededor de tu piel,
duermen los misterios, como una fuga lenta.
4
de Diciembre
Hoy
sólo se escuchan realidades que van y vienen, buscan algo, lo encuentran, lo
tiran, sufren, aman, gritan, callan, resucitan. Mientras la soledad me mira sigo
escribiendo a ciegas. Apuesto un sueño a la nada.
5
de Diciembre
Fuertes líneas del
sol abren la tarde, entre viejas paredes cayendo del techo. Claudica un
espacio, vacío a la luz, a la virtud, a la arena. El atajo de este espacio
vacío se llena con almas a cuesta. Al
lado de la cama la cortina se abre al cielo, calla el empedrado de la calle su
recorrido, y en las llamas se enciende bruscamente la calma de la prisa. Cada
cuerpo tiene un mágico embargo, y nos
teje el viento una canción de despedida. Las persianas se
abrirán mañana nuevamente. El atajo se cerrará en sí mismo. La casa tranquila
ahora duerme en mi, en
la ciudad artera, con la noche, lentamente, una marcha al final siempre llega, y
es el último viaje sobre el papel, en sus brazos blancos refulgentes.
6
de Diciembre
Se
acerca la hoja que cambie el parecer y se conforme, que fije su objetivo en un
extraño parecer y se conmueva, que fije el aroma de una carta perfumada de
rocío, para exiliarse luego al olvido, pero perdure, cruce la cruz sin
sacrificarse, encuentre su círculo blanco a la franqueza, a nuevas palabras
nunca dichas, a un dialogo enunciado con los ojos, puestos en el corazón de la
palabra.
7
de Diciembre
En
algún momento alguien abrirá una botella y dirá “mercy”. Será temprano para
perder o para regresar. Un tímido aire de hogar parecerá surgir de la cocina.
Habrá una ensalada de fideos fríos, aceitunas negras, y una barra americana con
banquetas grises altas. No estaré viendo cuando alguien comience a prepararse. Tal
vez sea yo, que me senté en la hamaca de mi pieza a planificar los hechos, como
cuando el gato blanco se cruzó y no tuve tiempo de acariciarlo, y este deja vu sin
acentos franceses es un comensal italiano que por la cercanía mediterránea, no
medita, sino que come de los frutos del supermercado arrancados a esos árboles
góndolas de Venecia (juego de palabras castellanas que no sé si entenderás).Y
ya cerca del final de este Capítulo, cansada de ofrecer disculpas y merodear
los sentimientos que son y no son al mismo tiempo, que llegan y no llegan a
vos, presiento que algo va a ocurrir, que pronto, en breve, se abrirá la puerta
de esta intemperie, de este vivir en la calle de un sueño, para pasar a otra dimensión,
de hechos, de palabras corporizadas. Y ahí estará el gato blanco y podré
acariciarlo, cuando vuelva a cruzarse, cuando yo disponga el orden
satisfactorio de los deja vu que serán pasados irremediables.
8
de Diciembre
Todo final es un
principio, que duele, hasta la alegría de comenzar. Me entrego a este
precipicio que acabará por rendirse a mis pies. Salto al abismo de mi misma
para encontrarte. Y estás ahí, y estoy acá, y somos los mismos fantasmas que
seremos, abriendo la puerta para
salir a jugar, abriendo la puerta de la ausencia para sentarse a mirar en el
espejo al tiempo que pasa mientras nada espera, el llanto que sobra mientras
nadie sufre, la alegría remendada por los otros. Abriendo la puerta para entrar
a la oscuridad y prender la luz. Abriendo la puerta para que se ventile.
Abriendo la puerta para salir.
The end