Con el fulgor en los labios,
serpentear el árbol de los frutos prohibidos,
el espejo roto de agua,
un cielo puesto sobre la tierra,
simples cosas que se complican y mueren,
naves que son aves,
olas temerosas de ser mar;
donde nada al fin y todo en un principio,
tejer con las hojas del viento
la verde esperanza inmadura.
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