hay un tiempo para cada cosa y para cada cosa un tiempo,
un viaje, un sismo, un tren, sería bueno desahuciarlos,
para que se confundan un poco y el tren se lleve de viaje al sismo,
y el mundo siga en pie;
en esas olas del mar se esconden los amaneceres,
por debajo de los cóndores pasa el viento más alto,
hay un destello oculto en la noche que nos titila,
fantasmas a la sombra de este amor murmurándonos;
una montaña toca el cielo y es también el ave,
sobre los ojos se vendan los abismos que habitamos,
y la ceguera de ver siempre lo mismo y seguir mirando,
entonces sobre cada paz una secreta guerra fue abatida;
1 comentario:
Como cuando el silencio es posible
y las palabras empiezan a temblar.
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